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Palabras de la Cónsul Liliana de Torres-Muga en la Misa en Rotterdam, en honor del Señor de los Milagros

 
Iglesia de la Sagrada Familia. Domingo 19 de octubre de 2008
 
 
Reverendo Padre Bernardo:
 
Queridos compatriotas, amigos todos de otras comunidades, y de Holanda:
 
Por segundo año consecutivo, me es muy grato venir a esta Santa y bella Iglesia en Rotterdam, para asociarme a todos ustedes, en un nuevo homenaje a Nuestro Señor de los Milagros, que organiza la Hermandad que preside la señora Vilma Munive.
 
La semana pasada hubo una celebración similar en Amsterdam en honor del Cristo de las Nazarenas. Fue una hermosa Misa, organizada por la Hermandad que dirige la Profesora Ada Berrocal, quien nazarena y solidariamente ahora nos acompaña.
 
También está con nosotros la señora Carmen Valverde Arenas, quien en 1991 fundara la Hermandad de Amsterdam, de la que merecidamente es Presidenta Honoraria y Vitalicia. 
 
La comunidad peruana en Rotterdam, y en toda Holanda, expresa con  profunda fe cristiana su acendrada devoción a Nuestro Señor de los Milagros.  Estoy segura que para la armonía que reina en nuestra colectividad, un lazo especial de unión y unción, un Divino Lazo, es Nuestro Señor de los Milagros, Patrono de los Inmigrantes Peruanos.
 
No es simple casualidad que el Día del Inmigrante Peruano sea conmemorado cada 18 de octubre, como ayer. Se trata de una fecha intencional, para que coincida con la Fiesta de Nuestro Cristo de Pachacamilla, ensalzado, glorificado, dentro y fuera del Perú.
 
Felicito muy efusivamente a mis queridos compatriotas en este Día del Inmigrante.  Estamos físicamente lejos de la Patria, pero la llevamos muy dentro de nuestros corazones. Estamos siempre pendiente de los seres queridos que allí tenemos. Acudimos en ayuda de quien la necesita, por un apuro, por una desgracia de la Naturaleza. 
 
Nos enorgullecemos de ser peruanos, de los valores que nos transmitieron nuestros padres, y que ellos recibieron de sus antepasados.
 
Entre esos valores está la Religión que profesamos, que ahora se patentiza en esta Venerada Imagen de Nuestro Cristo Morado, el Cristo del Pueblo. De ese pueblo que penitente y con honda convicción cristiana camina muchos kilómetros, siguiendo la Procesión del Señor de los Milagros a lo largo de las calles de Lima, y en muchos otros lugares del Perú y del extranjero.
 
Ese mar humano de color morado constituye una verdadera Fiesta de la Cristiandad, entre rezos, cánticos, zahumerios, al lento y rítmico compás como se desplazan las pesadas Andas.  Entonando con piadosa voz: Señor de los Milagros, aquí venimos en Procesión, tus fieles devotos, a implorar tu Bendición.
 
Y Nuestro Señor   es de los Milagros no sólo porque el muro donde fue pintada Su Imagen en Lima,  por un esclavo, hace más de tres siglos y medio, permaneciera intacta, a pesar de violentísimos terremotos, que destruían todo lo que estaba a su alrededor.  Nuestro Señor es de los Milagros, porque sigue devolviendo la salud a enfermos, concediendo gracias,  resolviendo situaciones que se creían imposibles de arreglar, o realizando otros prodigios que escapan a la tecnología y a la ciencia.
 
Muchas gracias, Reverendo Padre Bernardo por oficiar esta Santa Misa, y por dedicarla al Señor de los Milagros. 
 
En nombre del Consulado del Perú agradezco también y felicito a la Hermandad que conduce la señora Vilma Munive, dinámica representante de nuestra comunidad, con el mismo afán y dedicación que en Ámsterdam demuestra Adita Berrocal. Hago extensivos estos sentimientos a todos quienes integran la Hermandad de Rotterdam. 
 
Agradezco igualmente a todos los acá presentes en esta Sagrada Iglesia, así como al grupo coral que, con afinadas y melodiosas voces, dan un sublime marco musical a esta Misa Morada, a esta Misa a Nuestro Señor de los Milagros.
 
Muchas gracias.